Independiente de todo el carisma que pudiera generar en el público, para su creador Todd McFarlane, Spawn debía ser un personaje (aún) más sombrío, algo así como una leyenda urbana. Y es en estas dos historias, oscuras e inquietantes, que logra lo que se propone.

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Spawn: Blood & Shadows

Una historia en rojo y negro.

Leah y Camille han encontrado un nuevo hogar. Ambas desean vivir tranquilas, alejadas de quienes juzgan su relación, y pudieran con ello mermar la carrera de Leah como detective de la policía. Salvo por el detalle de que el lugar solía ser un manicomio y está construído sobre un cementerio indio, por lo que no sólo la muerte lo ronda, sino que se respira también la presencia de otro personaje importante, atraído por la inherente oscuridad del lugar.

Paralelo a esto, Leah investiga una seguidilla de asesinatos, al parecer sin conexión aparente, pero con luces propias de un asesino serial que va buscando su estilo en cada víctima. Sin sentido, pero con rigurosidad. Sin la intención de dejar un mensaje.

En el edificio en que vive Leah se esconden muchos secretos, donde el rojo y el negro prevalecen. Como un mensaje. Todos los personajes que habitan o rondan el edificio tienen historias terribles, llenas de desesperanza, incluída Leah, que sueña con los asesinatos y con el recuerdo de su madre maltratadora. Y en medio de todo, un ser que le susurra.

Cuando Leah por fin consigue verlo, todos comienzan a despedirse.

La historia está a cargo de Paul Jenkins (Batman: Legends of the Dark Knight) y el arte es de Ashley Wood (Grendel).

Spawn: Blood & Salvation. 

Luego de retratar a Spawn como un ángel caído que había sido dañado y estuvo perdido, que gritó odio a su mundo, mientras su feroz atmósfera lo consumía, hizo un trato con la oscuridad más profunda para convertirse en lo que es.

Por otro lado Amon, marqués del infierno, despotrica contra la raza humana anunciando su final. Cuestionándose “qué es el hombre, sino un presumido payaso clamoroso en un escenario en llamas, construido de sus propias dudas?”

Entonces se inicia la guerra de la profanación, donde los demonios suben a la tierra, en búsqueda del “hijo del dragón”.

En la tierra, en un pueblo llamado New Hope, está Madrid, quien se pone a salvo junto a su hijo Matthew, a quien define como un milagro en ese maldito paisaje, destinado a grandes cosas. Matthew fue salvado por el Hellspawn, y desde ese momento su fe se incrementa y con ello la esperanza en el futuro. Sin embargo los líderes de los sobrevivientes de New Hope están inquietos, y perciben que la continuidad de los tiempos “de calma” requieren que alguien se manche las manos…

La historia está a cargo de Alan McElroy (“Spawn” y “Todd McFarlane’s Spawn”) y nuevamente el arte está a cargo de Ashley Wood, que se encarga de dar esa atmósfera de inquietud y oscuridad que podrían caracterizar a Spawn.

Dos historias clásicas y muy recomendables, sobre todo la primera, donde no es necesario tener un conocimiento acabado acerca de Spawn para disfrutarla.

¿Cuál es su historia favorita del “espectro”? ¿Será este Spawn más oscuro el que está usando MacFarlane para su película?

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