The Cruelty nos presenta la historia de Gwendolyn Bloom, una chica de 17 años que hace 10 ha perdido a su madre en un confuso y violento incidente. Vive sola con su papá (su padrastro en realidad), que es funcionario de las Naciones Unidas. Gracias a eso Gwendolyn tiene acceso a colegios exclusivos, pero lleno de pequeños millonarios, y si a eso le sumamos los múltiples viajes de su padre, no es la chica más feliz del mundo. Sin embargo una tarde -que más encima había resultado ser una de las mejores de su vida -su padre desaparece, lo que deja entrever muchas cosas y que la vida de Gwendolyn no era exactamente lo que ella creía, por lo que se embarcará en una búsqueda con precios cada vez más altos.

Hasta ahí bien ¿o no? Bueno, el tema mejora, de verdad, ya que The Cruelty es de esos libros que al principio crees que puedes predecir, pero que sin darte cuenta, te dejan toda la tarde amarrado y a los que de todas maneras hay que darles una oportunidad.

Gwendolyn está buscando constantemente la fuerza interior que cree que le falta, pese a que es dueña de un ingenio propio de quienes han decidido refugiarse en los libros, lo cierto es que su vida es es tan cómoda que le permite darse esos lujos de creer que está sufriendo (sí, eso que se llama adolescencia). The Cruelty habla de ese trance en el que dejamos la inocencia del mundo y comenzamos a pagar precios reales por nuestros objetivos.

La crueldad -valga la redundancia -está presente en toda la obra, aumentando de grado conforme avanza el libro. Por eso al principio parte como un relato de bullying, pero encierra mucho más que eso. Es una historia de evolución, donde también se modifica el concepto de crueldad acorde a las circunstancias.

Este es Scott Bergstrom, viajero, fotógrafo y escritor. Y se nota por la manera en que describe los lugares y el proceso de no estar siempre en el mismo lugar.

Si bien no es precisamente ágil (estamos hablando de más de 300 páginas), no deja de ser entretenido. Bien teenager en el sentido de los dilemas de su protagonista, pero hace mucho rato que no leía un libro así, entonces me mantuvo pendiente durante toda la semana, tenía ganas de comentarlo y todo. Lo que parecía ser una cosa después saltaba a otra, y de repente incluso se reía de su propio género, encontrándolo tedioso. La verdad es que lo pasé bien con este libro, así como en su momento lo pasé bien leyendo el Código Da Vinci (ya que más menos esa es  la figura. La chica busca algo que tiene que ver con una organización secreta y para ello va descubriendo pistas, sólo que acá no hay religión). Toma elementos actuales, realidades históricas y las usa a su favor, sumergiéndonos en el sórdido mundo de los “Servicios Secretos Internacionales”, donde conviven la lealtad y a la vez la desconfianza.

“La Sonrisa de nerd. La sonrisa del pensador metido a fondo en los placeres del razonamiento.” 

Y aquí lo que más me gustó: es un libro que cita y referencia otros libros, y eso debe ser como lo más parecido a romper la cuarta pared de la literatura. Gwendolyn habla de Camus, por ahí circula una copia de 1984 de Orwell, y como dije, también tiene momentos en los que se ríe de su propio género.

En síntesis, sólo puedo decir que The Cruelty es el libro ideal para quienes gustan de las intrigas y  las historias de aventuras, descifrar códigos, y “moverse” junto con sus libros.

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