Antes de reírnos de los vampiros con la saga de Crespúsculo, hubo una caricatura verde y animada que en los 90´s marcó tendencia en lo que cosas góticas y sobrenaturales, se trataba. Uno que con sus colmillos chantas, chistes y personajes nos sacó más de una carcajada y susto (¿o no?). Era el Conde Pátula que hoy en Nerdix quisimos recordar por haber dejado legado y cariño en más de una generación, sobre todo por su apuesta, estilo y humor.

Mi querido Patolín

El Conde Pátula (o en inglés Cound Duckula) se emitió en el Reino Unido por primera vez el 6 de septiembre de 1988, así es, esta joyita ñoña está próxima a cumplir nada menos que 29 pepitas. Estaba producida por Thames Television, canal que proyectaba varias comedias emblemáticas inglesas, como la serie Benny Hill y Mr. Bean; de hecho la puedes recordar porque antes de cada capítulo se veía como un castillo muy british reflejado en el agua. Y fue creada por el famoso estudio Cosgrove Hall, el cual tenía a otro gran personaje animado, el espía-detective-superhéroe ratonil Danger Mouse (donde Patulo tuvo su primera aparición en un capítulo). Contando con 4 temporadas y 65 episodios (de 22 minutos cada uno), hasta 1993, pero para Chilito fue hasta el 95 gracias a ese maravilloso e infantil programa porteño titulado Pipiripao (¡Fantasma Ble!)

No meat, no blood

¿Cuál era la gracia de este patovampiro? Que era vegetariano, y como citaba la tenebrosa voz del opening, esto se debía a que cuando lo estaban reencarnando (y la Luna se colocaba en la Octava casa de Acuario), la Nana, en vez de echarle sangre de ala de murciélago a la pócima, le tiró Ketchup. Y tate. El buen Patula sale del clóset como un enemigo de la sangre y la carne, deshonrando a generaciones y generaciones de patos vampiros de su estirpe y familia, famosos por causar horrores, muertes y ostentosos lujos. Porque esto lo lleva a siempre a estar en la quiebra y buscando plata para su castillo en Transilvania. Junto con ser una vitrina en cada episodio de otras bestias, monstruos y seres del horror de la literatura y la TV.

Así, nuestro querido Conde, muy adelantado a nuestra era, tenía su propio huerto, era animalover e incluso su plato favorito era el brócoli. No estaba ni ahí con los cuellos de doncellas vírgenes, pues prefería una buena zanahoria. Además casi siempre fracasaba y veía como sus planes y aventuras fallaban. Interesante lectura es que nuestro protagonista llegó en respuesta a una gama de personajes “patos” (Donald, los Pato Aventuras, etc) que sólo existían en la casa gringa de Disney, poniéndose en estilo y enfoque en su vereda opuesta, siendo más oscuro, tenebroso y lleno de lecturas y criticas que representaban la cultura europea y específicamente la monarquía británica. Sin dejar de lado los clásicos cánones de todo personaje vampiro: no reflejarse en el espejo, miedo al ajo, a las estacas, etc.

El crew Patula

Tampoco podemos olvidar los otros personajes que armaron la saga, destacando sus incansables y fieles súbditos, como su mayordomo buitresco y malévolo Igor, quien siempre intentaba triquiñuelas para “sanar” las bondades de Patula y reconvertirlo en lo que su herencia requería, la misma que mostraba a diferentes Patulas en otras épocas y nacionalidades (el español era brígido). Igor tenía los guiños a personajes humorísticos de Los Locos Adams o Los Monsters, pues todo lo diabólico, terrorífico, triste y tétrico le gustaba. Y obviamente la querible, pero bien torpe, Nana, gigantesca gansa de eterno brazo enyesado (el que en verdad usaba para ocultar un tatuaje, y del cual podía sacar un sinfín de artefactos), que rompía murallas, nunca usaba la puerta, pero estaba ahí incólume para las tonteras de su amo (que muy mal la trataba por lo demás).

A su vez estaban los “enemigos”, resaltando el Dr. Von Gooswing, o la versión avícola del cazador de bestias y fantasmas, Van Helsing. Este también era un homenaje a otro clásico personaje de la literatura inglesa, el gran Sherlock Holmes, no por nada vestía como él y de cuando en vez conversaba por fono y cartas con Heinrich, algo así como el Watson del detective de calle Baker. Sumamos a los franceses Gastón y Pierre, que en cada aparición buscaban vengarse del Conde, por las atrocidades y robos del pasado que los Patula habían hecho con su pueblo y familia, clara referencia a la histórica rivalidad entre ingleses y franceses, y a otros emblemáticos monos animados franceses llamados Víctor y Hugo. Y los Cuatro Hermanos Cuervo que deseaban entrar a robar al castillo, también aludiendo a otros grupetes de usurpadores conocidos como los hermanos Dalton de Lucky Luke y los Chicos Malos de los Patoaventuras. ¡Ah! también se repetía el fantasma de la ópera y su secuaz Cruel.

Otros personajes típicos eran Dimitri y Sviatoslav, dos vampiros de madera que salían de un reloj cucú y adornaban cada capítulo con chistes y sátira de la época. Junto con el propio castillo, el que tenía la capacidad de viajar a cualquier lugar del mundo, lo que dotaba a la serie de aventuras en diferentes continentes y momentos.

Toda una leyenda

Por su gráfica, diseño y propuesta visual El Conde Pátula se incluye dentro de los mejores productos europeos, animados y televisivos del pasado siglo. Jugando con guiños a la cultura y estética gótica. Es más, en su último capítulo donde aparece el Doctor Cerebelo y su títere Pinky, se aprecia una cita a la mítica película muda alemana “El Gabinete del Doctor Caligari” (puedes revisarlo aquí), ícono de lo que fue el expresionismo alemán. Es decir, esta serie familiar realzaba la identidad y arte fundacional de lo gótico y victoriano.

Otro elemento era que todas y todos los personajes eran aves, no habían otras especies animales, cosa que marcó un sello y firma. Tan exitosa fue esta serie que por lo demás tuvo su versión en historietas, las que fueron publicadas por Marvel UK, la misma que sacó al cómic a Danger Mouse.

¿Curiosidades?

Para el público y traducción latina, el nombre verdadero del Conde Patula era Luis Alfonso I, por su actor de doblaje, el pulento Luis Alfonso Mendoza (Gohan, Bugs Bunny, Sheldon Cooper, Leonardo de las Tortugas Ninja). Dato que durante toda la serie tenía momentos similares, donde se hacían easter eggs en base a las voces latinas detrás del proyecto. Incluso nuestra Violeta Parra sale al baile, donde en un episodio el Conde le canta a la Nana: “Gracias a la Gorda, que me ha dado tanto”.

 

Pero esto no acabo aquí, pues el año pasado con el reboot de Danger Mouse para BBC y Netflix, nuestro amado Conde también regresó, en otra apariencia, pero similar espíritu. Pues en uno de los episodios tiene participación, es más, hay un homenaje al Conde Patula que todos conocemos, pues se ve en un cuadro familiar de fondo y lo nombran.

Eso fue nuestra humilde reseña al encantador y “tétrico” Conde Pátula. ¿Y tú que recuerdas de este vampiresco amigo?

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