Los fines de semana del año 2000 uno los dedicaba a tontear después del colegio, escuchar cd’s en el diskman, y bajar roms para los emuladores de GBA/SNES, a ver si por ahí algún juego se dejaba ver entre el inmenso mundo de los foros de videojuegos. En ese contexto fue donde descubrí uno de los juegos RPG más buenos que he jugado en mi vida; ‘Terranigma‘. ¿Vamos a recordarlo?.

Sanando el mundo de a poco 

(Play a “We are the world“)
La primicia tenía como protagonista a Ark, un chico bien ingenuo (weón tipo Gokú o Naruto) que abre una caja de Pandora guardada en uno de los sótanos de su pueblo. Allí se libera un poder que congela el planeta, y toda vida que hay en él. Así mismo, y por el cagázo que acaba de desencadenar, es que Ark tiene la oportunidad de corregir el error derrotando nada más y nada menos que las cinco torres del inframundo, y así ir recuperando la vida en los cinco continentes.

En el camino uno va conociendo personajes (criaturas, animales, y personas) que van ayudando a Ark en la travesía, pero que muchas otras veces son una consecuencia de todo el daño que se causó al paralizar la tierra por un tiempo determinado. También (obviamente) hay innumerables monstruos, y jefes bastante difíciles, dignos de la complejidad de los buenos juegos de antaño.

Lo genial del juego es que los escenarios son la raja, considerando las limitaciones de la época en SNES. Por ejemplo el mundo de las aves tenía una música hermosísima, y el de la sabana africana tenía una idea conceptual muy cercana a la del Rey León de Disney. Además en el camino uno podía descubrir parajes desérticos, enormes océanos, cavernas, etc. que se iban regenerando a medida que el juego avanzaba.

Más allá de que estamos hablando de un videojuego “apto para toda edad”, durante la aventura se tocan temas como el deber de proteger nuestro entorno natural, el amor, el sacrificio, la compasión, y la muerte. Sentimientos que se van intensificando a medida que nos acercamos al final del juego, y en donde Ark tiene un papel importante como un héroe destinado a evitar el deterioro del planeta.

Full libertad

La forma de jugar en Terranigma es desde una perspectiva aérea tipo Zelda, en tiempo real y ganando la experiencia como cualquier buen RPG. Se puede correr, saltar, atacar, e incluso las tres acciones al mismo tiempo, todo con el fin de aumentar la dificultad a la hora de enfrentar un enemigo que podría tener una manera única de ser derrotado, con combinaciones en magia y los infaltables puntos débiles dependiendo la ocasión.

Al tener cierto grado de libertad en la aventura es re contra entretenido ir probando estrategias, o de algún modo ir armando la aventura como más te acomode. Onda:Puedo luchar ahora con la torre X, porque la otra es más difícil...”, o “Si consigo este objeto ahora podré escalar tal montaña…“. Incluso, Terranigma podría ser el juego perfecto para introducir el género a alguien que nunca haya jugado alguno (a estas alturas es un poco difícil, pero en esos tiempos se agradecía).

La magia que vendría siendo como un complemento de ataque ¡se podían comprar en tiendas en forma de fichas!, no broma, en forma de Magirocks, que eran como contenedores del “poder mágico de la tierra”.

Tampoco es perfecto

Quizás lo único malo de este juego, es que hay muchos ítems que no se usan  porque simplemente no son vitales para pasar el juego. Y por lo mismo, al final uno acumula una cantidad enorme de cachibaches innecesarios en el almacén, que podrían haberse vendido para comprar un arma más poderosa (opción que tampoco existe).

Los calabozos en general son bacánes, pero siendo honesto hay partes en que uno siente que la maqueta se repite más de una vez con la misma dificultad que la anterior. Así mismo hay un arco bien fome que ocurre en el tercer capítulo, pero que al final se soluciona con nuevas aventuras para Ark, y con Yomi (el compañero y guía que en más de una ocasión aparece para orientar el camino) en el amplio mundo que aun queda por descubrir.

Entre nosotros, les cuento que mi sensación en este momento es la de estar traicionando mi infancia al quejarme tanto de un juego que me hizo pasar días inolvidables (xD), pero bueno, uno crece y se da cuenta de detalles que tal vez antes pasaba por alto…

De todas maneras Terranigma es un juego excelente. Es quizás, el provecho máximo que se le pudo sacar a Súper Nintendo cuando la consola estaba a punto de evolucionar a Nintendo 64.

Tiene una banda sonora preciosa, Miyoko Kobayashu y Masanori Hikishi ponen el talento que se condensa a la perfección con los gráficos coloridos, y obviamente al diseño de personajes y monstruos que roza lo alucinante.

¿Algo más que agregar?, yo creo que podríamos hablar toda una noche de las aventuras de Ark y el asombroso final que tiene el juego cuando el mundo se recupera al 100% luego de la catástrofe.

Por ahora nos quedamos con eso y la invitación queda hecha para los que aun no han experimentado el juego; a buscar un emulador, a descargar el rom y a sumergirse en el Terranigma.

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