Son los años noventa, vas al colegio, eres adolescente, y tu vecindario es el primer foco de un Apocalipsis Zombie. Puedes elegir ser Zeke o Julie; los hermanos encargados de liquidar a cuanto-zombie-se-te-cruce-por-el-camino antes de encontrar la salida a otra dimensión.

¿Muy loco todo lo que digo?, bienvenidos al universo oscuro de ‘Zombies Ate My Neighbors‘.

El horror viene en formato cartucho

Si pudiéramos volver al año 1993, probablemente nos encontraremos con que Lucasart era la cosa más grossa del mundo del los videojuegos; una porque viene de la mente maestra de Star Wars, y otra porque –por lo general– sacaba juegos demasiado adelantados para la época (en el sentido creativo).

También en los noventas veníamos saliendo de una década llena de títulos de terror VHS; pasamos por hombres lobos, vampiros, monstruos del pantano, momias, zombies, muñecos diabólicos, tipos con motosierraa, y muchas víctimas adolescentes. Además otros títulos como ‘Cuentos de la Cripta‘ estaba en su auge máximo de popularidad, síntoma de que el género del horror era grito y plata en el cine, la tv, la literatura, etc…

Ahí es cuando Lucasart decidió hacer historia con un juegázo que reunió toda esa “cultura b” en una sola aventura gamer, teniendo como contexto el típico vecindario estadounidense y con protagonistas jóvenes que representaban a los típicos héroes de las películas de antaño. En resumen: eras tú contra todo el universo de monstruos conocidos hasta la fecha.

La idea era ir salvando a tus vecinos en cada nivel (¡48 en total!), ellos estaban en diferentes partes del dungeon, casi ignorando la mansaca que estaba quedando alrededor.

Daba lo mismo si no los encontrabas todos, ya que con el último rescatado/devorado en pie, se abría un portal que te hacía pasar al siguiente nivel. Aunque obviamente la idea era rescatar a la mayor cantidad posible de vecinos, y así,  obtener un mejor puntaje al final del juego.

Los vecinos eran siempre los mismos; cheerleaders, nerds haciendo barbacoas de salchichas, un perrito, una guagua, turistas, gordos bañándose en la piscina, entre otros. Todos esparcidos en diferentes rincones del área, y algunos más accesibles que otros.

Gran parte de ellos variaban de acuerdo a la temática del campo, y también de la película a la que “se estaba haciendo el guiño”. Ponte tu, era común ver a una porrista en un contexto de zombies, o a los turistas que se quedaron atrapados en las ruinas de Egipto…

Dificultad: terriblemente peludo

La dificultad pasaba porque muchas veces requerías un arma “x” para derrotar al monstruo del calabozo. Ejemplo: los zombies podían ser reventados de un solo disparo de tu arma infinita, pero los hombres lobos requerían al menos diez disparos, o una “cruz de plata” para poder caer.

Otros como Dracula, Frankenstein o Jason eran –casi– invencibles, por lo que la mejor solución muchas veces era simplemente correr y esconderte como buena película de terror cutre. A veces era posible abatir al enemigo, y en otras oportunidades uno tenía que “abrir” una puerta con una bazuca para poder escapar, y así no perder la partida.

Otra dificultad era que habían puertas que solo se abrían con llaves que uno encontraba en los cajones, tarros de basura, o armarios. De esta manera, era indispensable recorrer todo el mapa para poder encontrar los ítem que te podían servir en ese dungeon, o en otros más peludos. Los botiquines y las fórmulas secretas eran lo mejor que podías encontrar, porque te podían sacar de un aprieto en el momento menos indicado.

Ahora, los escenarios eran lo mejor porque uno empezaba en el vecindario, y luego pasaba por malls, pirámides egipcias, casas abandonadas, castillos, y otros más que homenajeaban el lado más lindo del cine; el terrors. La cosa, es que por más que se repitieran los sprites, uno siempre iba a encontrar algo diferente. Incluso hay una etapa por ahí en que los enemigos no son más que clones de-uno-mismo, que se mueven al mismo tiempo que el joystick.

Cuento aparte, era que este juego usaba el sistema de guardado a través de contraseñas. Esto quiere decir, que cada 5 niveles aparecía una pantalla con 6 caracteres (si no mal lo recuerdo) que luego uno ponía para poder continuar el juego donde uno quisiera. Lo terrible era no acordarse del último password, o haber llegado a la etapa final sin botiquín, sin armas, y sin posibilidades de volver cinco etapas más atrás.

Vuelve, que sin ti la vida se me va…

Personalmente nunca pude pasar el juego, porque me colapsaba perder tantas veces (:'(). De vez en cuando sigo descargando el ROM para ver si logro completarlo antes de que me vuelva demasiado viejo (es como un desafío que aun tengo pendiente). Y MUERO por ver el día en que Android o iOS se dignen a sacarlo para celulares, porque aun no logro entender como es que no se pegan el alcachofazo de que este juego es la cumbia, más que cualquiera de esas tonteras que salen hoy en día.

Ahora que lo pienso, para nosotros los viejos es un juego tan adictivo que fácilmente se puede adaptar a nuestros gustos ñoños-cinéfilos-gamer. Pero a decir verdad me cuesta creer que los niños de hoy en día puedan pillarle el gusto a la modalidad de juego, versus otros de última generación tipo ‘Clash Royal‘.

Es chistoso igual, porque por esos años (en 1993 cuando se estrenó el juego) Inglaterra decidió que el título era demasiado gore para el público objetivo, y solamente lo dejó en “Zombies”. Hoy en día eso no pasa nicag*ndo, una muestra más de que los tiempos cambian, y los juegos también…

Otra tontera que ocurrió fue que las “señoras” con hijos nintenderos pusieron el grito en el cielo por el “nivel de sangre” en el videojuego. Tanto así que tuvieron que re editarlo con sangre morada en vez de roja, e incluso hay algunas versiones que, en vez de motosierras los monos tienen hachas… (?).

Como sea, este juego nos dio INCREÍBLES momentos de entretención, y aquí en Nerdix valía la pena dedicarle un espacio retro-gamer.

Si alguien se anima y tiene la manera de conseguir el juego para SNES; podríamos motivarnos y hacer una junta para pasar de una vez por todas el maldito ¡’Zombies Ate My Neighbors‘! a dos controles, comiendo Dinovos, y con los amigos del barrio Nerdix.

¡Pium, Pium, chao!.

 

 

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