No, no es otra historia adolescente de John Green

Partiendo de esa aclaración, y porque considero que es importante separar esta serie del resto de los otros títulos adolescentes, es que me decidí a escribir esta hermosa columna para ustedes queridos nerds.
13 Reasons Why‘ es la adaptación de un libro del mismo nombre, obra de Jay Asher del 2007, que cuenta la historia de una chica llamada Hannah Baker, quien antes de suicidarse deja trece grabaciones en cassette con las crudas razones que la llevaron a tomar esa decisión a una semana de graduarse del High School. La idea es que ciertas personas escuchen esos motivos, y pasen esta “cadena” al siguiente, de esta forma, se asegura que nadie quede al margen de las experiencias que –en vida– fueron una verdadera tortura.


Algunos han dicho que la serie tiene un comienzo tibio, que no es la gran cosa, y que el primer capítulo no tiene suficiente enganche. Tienen razón, porque la serie está hecha para ser digerida como un todo y no de forma segmentada. Es más; la intensidad de la serie va creciendo a medida que uno se va enterando de todos los secretos que los protagonistas quieren ocultar sobre la muerte de Hannah, secretos que podrían seguir teniendo consecuencias criminales a los que aun están en este mundo…

 

Es una historia de amor y dolor

Hannah (Katherine Langford) es una chica dulce, y de buena familia. No exenta de errores, su pasar por la secundaria fue un infierno, con situaciones que cruzaban la línea del bullying; violencia, machismo, humillaciones, abusos y un sin número de rumores desagradables sobre su persona.

Hay un momento de la serie en que uno comienza a sentir cierta empatía con ella, pero al mismo tiempo pasa que uno se siente –casi– culpable por presenciar este nivel de violencia en una mujer. Ahí es cuando uno comienza a romper la barrera de la ficción y una serie de incómodas preguntas a nuestra conciencia; “¿Alguna vez conocí a alguna Hannah en mi vida?“,”¿Alguna vez he tratado así a alguien?“. Suena terrible pensar que quizás fuimos parte del sufrimiento de otra persona sin saberlo, o peor aun “sin querer hacer nada al respecto”. Y ese es el poder de esta serie, dejar una marca a fuego en nuestra conciencia a través de las vivencias de Hannah Baker, la chica que se suicida por no ver salida a un laberinto creado por su entorno.

Aun así, la serie no se queda en mostrar pura violencia. Hay espacio para creer que el amor pudo haber cambiado muchas de las cosas que pasaron en su vida, sin embargo esa arrogancia adolescente (que todos alguna vez tuvimos), hace que lo esencial –muchas veces– se vuelva aun más invisible de lo que realmente es.


13 Reasons Why‘ es de esas serie que no necesitan una segunda temporada, porque la primera ya es suficiente para dejar un mensaje claro y potente. Tampoco hace un gran descubrimiento, pero creo que no me equivoco al decir que es el tipo de series que deberían poner en “cuarto medio” para enseñar una que otra cosa sobre el bullying. Es quizás la forma de educar sin caer en propagandas cursis y campañas estatales de no-violencia que digámoslo; de poco y nada sirven.

Hablando de tecnicismos que quizás a nadie le importe:

La serie es exquisita en montaje, fotografía y banda sonora. Los recuerdo de Clay (el protagonista que escucha los cassette interpretado por Dylan Minnette) se ven representados de forma luminosa y cálida cuando estos tienen que ver con Hannah en vida, versus un frío y tormentoso presente cuando vuelve a la realidad recordando que su amiga ahora está muerta…es un tanto poético y conmovedor.


¿Es cruda?
, si. Pero necesariamente tiene que ser de esta forma, de lo contrario podría haber caído en el saco de películas-adolescentes-clichés-del-nuevo-siglo ,en donde ese “te amaré” es para siempre y donde todo mejora al final de la historia en un baile de graduación.

En ‘13 Reasons Why‘, nada puede mejorar porque partimos con la idea de que una chica murió por culpa de trece buenas razones que en conjunto fueron una dinamita. De ahí para adelante todo es consecuencia en la conciencia de los protagonistas, porque después de la muerte no hay luz, solo hay oscuridad y un vacío irrecuperable.

Digámoslo así: ‘13 Reasons Why‘ es la anti tesis de lo que podría ser una historia de amor, y es una lección emocional de los nuevos tiempos. No necesita más que un puñado de buenas historias, con buenos actores, y una buena producción para hacernos sentir lo que muchas veces no expresamos en la vida real.

Véanla (hasta el final), y créanme que van a replantear muchas cosas en su vida.

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