Luego de la exitosa ‘Making a Murderer‘, Netflix continúa apostando por documentales de tipo true crime, esta vez con ‘Amanda Knox‘; una historia que conmocionó al mundo, y escandalizó a un pequeño pueblo de Italia durante casi diez años desde el 2007. Nada quedó claro desde entonces; tres acusados, uno condenado, la policía italiana acusada de inepta, y miles de portadas con la cara de Amanda Knox. Ya era momento de que alguien tuviera los cojones de hacer un documental sobre el cuestionado caso “Foxy Knoxy“.
Un caso real lleno de arquetipos

Para algunos este caso puede resultar poco interesante comparado con la cantidad de historias que ocurren en el mundo. Pero lo que hace de particular este asesinato fue el sensacionalismo con el que fue tratado por la prensa, convirtiendo a la protagonista (y la principal sospechosa) en un personaje de novela: “una hermosa americana que llega a un pueblo italiano con costumbres pervertidas y diabólicas, asesina a sangre fría a una hermosa chica europea…”. Bautizada como ‘Foxy Knoxy‘ (por su antiguo nickname en MySpace), Amanda Knox con veinte años caerá en un espiral de ficción creada por la policía y la prensa italiana, en donde cualquier paso en falso se convertirá en un nuevo titular de diario.
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Sentada frente a la cámara y con una extraña tranquilidad que por momentos nos da la impresión de estar viendo a una actriz, y no a la verdadera implicada. Sin embargo es Amanda Knox quien da la cara con su testimonio de los hechos desde que llegó de intercambio a Italia, y de golpe descubrimos que su forma de relacionarse con con la cámara es demasiado poco-natural para ser considerada una simple víctima del caso. Su maqueteada expresividad y la perfecta articulación de sus palabras parecieran ser un guión creado por una mente calculadora, y no por alguien que ha sufrido el trauma de estar envuelto en un asesinato. Al menos “es lo que parece”.

“Me condenaron por mis ojos, por como miraba…”

Decir que Amanda es extraña queda corto, hay algo tras esa linda mirada que no nos permite dilucidar la verdad en su totalidad, y eso tarde o temprano resulta inquietante.

Desde un comienzo los hechos son inquietantes, porque nada de lo que se ha declarado en relación al asesinato de Meredith calza a la perfección, e incluso uno comienza a sospechar de todos los involucrados además de Amanda: su reciente novio italiano Raffaele Sollecito presionado por los interrogatorios policiales, Nick Pisa, un periodista que no tiene escrúpulos en admitir que festinó con la vida personal de Amanda, e incluido el fiscal Giuliano Mignini, a quien resulta difícil creer sus subjetivas conclusiones basadas en el cristianismo y en Sherlock Holmes. Todos son parte de este circo mediático, en donde lo que menos importa es la objetividad de los hechos.

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Por esto, (y por mil cosas más) es que este documental parte haciéndonos creer algo que finalmente acabaremos por dudar. Es ahí cuando uno piensa que Amanda Knox, o bien puede ser una víctima inocente de una terrible experiencia, o un monstruo homicida que engañó al mundo entero con una buena coartada.

De llegar a la verdad, cualquier resultado puede ser indignante; por un lado cualquier persona podría ser un asesino serial, ó cualquier de nosotros puede injustamente “secarse” en la cárcel por un crimen que no cometió. Así es como el documental va jugando con esa dualidad, y de vez en cuando cambia de rol para hacernos ver que Amanda puede ser perfectamente culpable, o alguien que –lamentablemente– se encontraba en el momento y lugar incorrecto.
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“El documental deja al descubierto un monstruo calculador, el problema es que nunca sabremos si ese “engendro” es efectivamente Amanda Knox, ó si somos nosotros; quienes muchas veces adoptamos el papel de jueces de lo ajeno…”

 

Al final uno se da cuenta que la prensa termina por influenciar la opinión pública, y por ende también a la justicia. Los periodistas ven en Amanda Knox un caso exquisito de tramas y sabores para desmenuzar y servir a los lectores.

Quizás lo único decepcionante es que la verdad no llega a ningún puerto, ya que el documental se centra en entregar la materia prima para que formemos nuestra propia opinión respecto a este caso. Igual es entretenido, porque durante el transcurso de los hechos uno va conociendo más detalles que equilibran la balanza de un lado a otro. Lo triste, es que estamos viendo un caso real donde murió una persona, y no un capítulo más de CSI en donde todo es ficción.

Amanda Knox‘ (disponible ahora en Netflix) busca impresionarnos con cosas que ocurrieron en su minuto, y nos invita a reflexionar sobre la importancia de la opinión pública, de como puede pavimentar un juicio, y en definitiva; de como decide el destino de una persona.

 

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