Alan Moore es -por hoy -uno de los autores más reconocidos en el mundo del cómic, sobre todo luego de sus intervenciones durante los 80 en el género de superhéroes. Y el libro que traigo hoy explora una de sus principales características como autor: Su prácticamente insaciable deseo de hacer justicia, revelando los errores del mundo.

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“Incluso antes de llegar a tierra firme

hubo un tiempo en que las cosas 

se amaron libremente,

ignorando su género.”

Durante los 80, Mad Love Publishing (la editorial de Alan Moore) publicó AARGH! (Artist Against Rampant Goverment Homophobia: Artistas contra la desenfrenada homofobia gubernamental), a razón de hacer frente a la cuestionada Cláusula 28, una ordenanza británica que prohibía a las autoridades locales de Inglaterra y Gales “promover la homosexualidad” al tiempo que fomentaba la discreción y el disimulo en cuanto a la homosexualidad dentro de la familia. Y cuyo texto más destacado fue precisamente “El Espejo del Amor”.

“Con las manos manchadas 

de sangre de recién nacidos 

vieron nuestro amor y lo llamaron pecado.” 

 

La obra es un poema épico en prosa, cuya finalidad es narrar los altibajos de la historia del amor entre personas del mismo sexo, y que sin embargo se da el lujo de hacer ver otras desigualdades, marcadas principalmente por quienes ostentan el poder. Acompañado de las maravillosas fotografías de José Villarrubia (reconocido colorista y fotógrafo, y con quien Moore trabajó en Promethea) cada página evoca un ámbito diferente de la historia, evocando fechas, lugares y personalidades, como Emily Dickinson y Walt Whitman.

Alan Moore y José Villarrubia.
Alan Moore y José Villarrubia.

“El SIDA lo cambió todo.
(…)
Una tragedia humana

dio licencia para el fanatismo.”

El relato hace hincapié en muchos grandes hitos, como las persecusiones a los Caballeros Templarios, los horrores del Holocausto durante la Segunda Guerra Mundial, y el descubrimiento del SIDA, que trajo consigo un nuevo motivo de segregación.

El libro trae demasiados elementos que podría estar citando durante horas, pero de verdad es un imperdible, una obra que trata con delicadeza a un estatus marcado por la violencia y la discriminación. Y aún a más de 25 años de su salida a la luz sigue vigente, porque aunque la Cláusula 28 fue derogada por votación unánime el 10 de Julio de 2003, las desigualdades aún existen en todas partes del mundo.

Si lo suyo son los autores, esta obra es 100% recomendable, con un lenguaje poético, y altamente conmovedor, digno de todas las bibliotecas.

 

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