Antes, cuando uno pensaba en novelas románticas el panorama era más menos el mismo: Una chica muy pobre o muy afortunada, conocía a un tipo que cambiaba su vida y luego de una serie de intrigas y momentos soñados las cosas se resolvían para bien y vivían felices para siempre (a menos que alguno tuviera una enfermedad terminal o cruzara mal una calle). Pero les cuento altiro que todo eso cambió, y el romance se pegó un vuelco curioso pero necesario hacia el amor propio y la superación.

Las cosas como son 

Primero que todo debo decir que le debo una disculpa a Jojo Moyes, ya que tomé “La Chica que Dejaste Atrás” buscando una damisela en desgracia, y me encontré con dos hermosas mujeres y sus historias, con algo más parecido a la solidaridad separada por décadas.

“La Chica que Dejaste Atrás” es una historia de amor y resiliencia, de dos mujeres separadas por un siglo, pero con algo en común: un enigmático cuadro que le da el nombre a este libro, y que está vinculado directamente a sus parejas.

Sophie trabaja en una tienda en París cuando conoce al artista francés Edouard Lefévre, del que se enamora. Una vez casados, y con una historia de altos y bajos típica de las parejas, la guerra estalla entre ellos y a Sophie sólo le queda el cuadro en que su esposo la pintó con tanto amor. Un siglo después, el mismo cuadro le es regalado a Liv, poco antes de que su esposo muriera, por lo que las historias de estas dos mujeres se unen en la búsqueda de fortaleza y el cuadro como referente.

“(…) Me situé delante del retrato. Aquella chica, la chica con la que se casó Edouard, me miraba con una expresión que ya no reconocía. Él la había visto en mí mucho antes que cualquier otra persona: esa sonrisa hablaba de sabiduría, de satisfacción recibida y dada. Hablaba de orgullo. Cuando sus amigos le decían que no entendían su amor por mí, él simplemente sonreía porque ya veía esto en mi interior. 

Nunca supe si entendió que aquello estaba ahí sólo por él.”

Liv y Sophie no se conocen, y nunca tendrán la chance de hacerlo ¡Y sin embargo tienen tanto en común!

Las dos historias centrales de este libro no son historias de amor típicas, de parejas que se forman, sino relatos de mujeres felices y enamoradas que han debido enfrentarse a la pérdida.

Parejas como cualquier otra

Las relaciones de las protagonistas con sus parejas no son perfectas, pero lo parecen. Tienen roces, cambios de opinión, malentendidos y desentendidos, pero todo eso sirve para presentar relaciones sólidas al lector (que sin duda lo agradece).

Miren, les voy a ser súper honesta: yo iba con el prejuicio de encontrar una historia predecible y lejos de mi gusto, y disfruté mucho el libro, de verdad está muy bien escrito, se nota la madurez de la autora, que se mete al bolsillo lo convencional y nos entrega esta historia que de verdad no decepciona. Así que si puede, dele una oportunidad, hágame caso.

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