En los últimos años, la fantasía ha experimentado una enorme popularidad. Esto, unido a la creciente facilidad de difusión (amazon publishing, sistemas de print on demand, etcétera), han propiciado una explosión de nuevas obras.

Como es natural, muchas de ellas carecen de una buena edición o decaen de otras maneras, pero al venir de autores cada vez más diversos, a veces dan giros sorprendentes a elementos clásicos del género.

rachel aaron
Rachel Aaron, autora de la saga.

Un ejemplo claro de esto es la serie “La Leyenda de Eli Monpress”, de Rachel Aaron. Publicada en cinco volúmenes más una novela corta, cuenta las aventuras y desventuras de Eli Monpress, el mejor ladrón del mundo, a medida que busca dar golpes cada vez más osados para lograr convertirse en el criminal más buscado de la historia. Lo acompañan en sus andanzas Josef Liechten, portador de una poderosa espada mágica, y Nico, una muchacha taciturna que por alguna razón causa un miedo inmenso en los espíritus que habitan todas las cosas.

Joseph Liechten. Fuente: Deviantart.
Joseph Liechten. Fuente: Deviantart.

Además de lo curioso que resulta el cambio de foco –normalmente el protagonista es el guerrero, no el ladrón-, la forma en que está armado el mundo también resulta interesante. Al igual que en la religión shintoísta, todas las cosas que componen el mundo, desde las más enormes hasta las más pequeñas, poseen su propio espíritu, con los que algunos humanos –llamados hechiceros- pueden comunicarse. Es en la interacción de los espíritus con las distintas facciones de hechiceros que encontramos buena parte de la trama, y también el misterio tras el éxito de Eli como ladrón: ¿Cómo es posible que él pueda hablar con los espíritus y simplemente pedirles favores, sin necesidad de entrar en pactos como los hechiceros comunes? La pluma de la autora va lentamente dando respuestas a estas y otras interrogantes, de forma plausible y consistente.

Nico. Fuente: Deviantart.
Nico. Fuente: Deviantart.

Aunque la premisa parece bastante ligera, a medida que pasan los libros, el foco empieza a cambiar. Si bien Eli jamás pierde su deseo de llegar a valer un millón de piezas de oro, a medida que nos enteramos de sus orígenes y los de sus compañeros, nos damos cuenta de que hay algo mucho más grande detrás. No se trata solo de las aventuras del mejor ladrón del mundo, sino que una serie de muy bien pensadas reflexiones en torno al deber que proviene de distintas fuentes –la familia, las amistades, o la posición que uno tiene en un grupo determinado- y qué es lo que corresponde hacer cuando éstas inevitablemente chocan.
La prosa fluye de manera impecable, regalándonos personajes bien definidos y con motivaciones plausibles detrás de todas sus acciones, así como personajes femeninos diversos y genuinamente fuertes, algo con lo que la fantasía suele estar al debe. Sin embargo, hay dos detalles que se le pueden objetar (al menos hasta el tercer libro) a su autora, Rachel Aaron. El primero es que la profundidad y capacidad de conflicto parece abarcar solamente a los personajes buenos y neutrales, mientras que los villanos son malos malosos cuya única motivación parece ser el poder por el poder. El otro es que por alguna razón no ha habido ningún personaje femenino decididamente malo, lo cual choca bastante con la diversidad que muestran en personajes buenos y neutrales. Eso al menos hasta el tercer libro, luego de lo cual parece corregirlo.

Fuente: Deviantart.
Fuente: Deviantart.

Se trata en cualquier caso de una serie muy bien escrita, fácil de leer, que sin lugar a dudas mantendrá entretenidos a los fans de la fantasía. Yo lo recomendaría a quienes hayan terminado hace poco de leer alguna serie particularmente densa (Canción de Hielo y Fuego, por ejemplo, o las Crónicas de Thomas Covenant) y quieran un descanso antes de empezar con la siguiente.

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