Después de años -y arcos argumentales -de espera, al fin vio la luz Wonder Woman: Earth One, la obra de la dupla de Grant Morrison y Yanick Paquette (Batman Inc.), que resultó en una agradable sorpresa, tanto visual como argumentalmente, actualizando y otorgando cercanía en los orígenes y motivaciones de uno de los personajes más importantes del universo DC: Wonder Woman.

La trama se desarrolla alrededor del Juicio de la Verdad, al que Diana es sometida por voluntad propia luego de haber quebrantado varias reglas y huido de Amazonia junto a un malherido Steve Trevor (sí, “ese” Steve Trevor) para salvar su vida. Sin embargo la historia comienza mucho antes, en donde nos muestran a una valiente reina Hipólita que se libera del sometimiento y la vejación al que era sometida por Hércules para salvar a su pueblo y así establecer un reino ideal donde prima lo femenino, que se mantiene así por más de 300 años.

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Es ahí donde nuestra querida Diana se somete al veredicto de su pueblo y de las Moiras (seres que en la mitología griega personifican y tejen el destino), y comienza a contar su historia, sus motivaciones y lo que sería la primera gran aventura que marcaría el resto de su vida.

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Los guiños: lo llamativo y la nostalgia

Hay muchas cosas que nos llaman la atención de esta historia, sobre todo la manera en la que hace alusión a muchos otros detalles que no escapan a ojos de los fans. El primero es Mala, la amante de Diana. ¿Será entonces que Wonder Woman es gay? ¿Vivimos una mentira? ¿Qué pasó con Superman? En efecto, Diana habla de Mala con amor y la define como su amante y al parecer su prometida, sin embargo en una sociedad donde sólo existe un género las opciones de orientación sexual no son muchas. Así que al parecer nuestra Diana es “bisexual por omisión“.

Otro tema importante son los orígenes de esta Mujer Maravilla, en su ideología y su “biología”. El cuento de la estatua de arcilla es tan extraño que ha pasado de moda reboot tras reboot. Y esta no es la excepción. Una vez más se explican los orígenes de Diana, vinculándola a un ser superior, y en ese contexto podemos ver cómo se “humaniza” otra figura importante en su vida: Hipólita, sometida a declarar con el lazo de la verdad, confiesa que oculta a Diana su origen, presa de la ira y del odio que en ese momento sentía. Que Diana es fruto de esa sed de venganza, y cuya fuerza y capacidad tenían por objeto hacer de ella un arma contra el mundo de los hombres. Sin embargo admite que pese a todo, Diana era un ser lleno de amor, y que finalmente el tiempo calmó su ira. Pero una de las cosas que más remece el corazón de la princesa, es su encuentro con la mujer del “mundo del hombre”. La mujer esforzada, triste, moribunda. Al llegar a nuestro mundo, Diana se comporta como lo que es: una princesa extranjera (incluso debe aprender a hablar inglés). Una persona acostumbrada a comandar y ser obedecida, pero que ya no está en el lugar donde eso era normal. Su sensibilidad ante el dolor y la muerte, que le eran ajenos nos recuerda incluso una de las escenas más impactantes de “El mundo Feliz”, y sobrecogen también, porque como dije antes, visualmente es un comic muy bonito.

¿Hay cameos? 

Sí, uno muy importante. Entre las guerreras “extranjeras” que compiten en la festividad de Diana está nada más y nada menos que Troia, que para quien no sepa es Donna Troy, quien fuera Wonder Girl (en la primera formación de los Teen Titans), y luego injustamente eliminada en N52.

Otro cameo curioso es el de los Kangas. Como les contamos una vez, Wonder Woman en sus inicios tuvo una “supermascota” llamada Jumpa, un canguro gigante que sólo se daba en Amazonia. Por alguna razón se extinguieron, pero ahora están de vuelta.

¿Hay más guiños? Sí, pero eso se llama spoiler.

Feminismo, hembrismo y discriminación 

Ahora lo importante. Una de las cosas que más me llamó la atención de esta historia fue la manera sutil en que se tratan estos tres importantes temas.

Hipólita, presa de su ira y desprecio, crea una sociedad en la que la mujer es el pilar y el ser superior, lo que en realidad se conoce como Hembrismo, que es cuando la mujer se cree superior al hombre. Sin embargo Diana, al querer expandir la sabiduría de Amazonia para proteger a todas las mujeres, comprende el verdadero fin de un feminismo bien entendido, y sale airosa.

Del lado de Diana en el juicio declaran dos personajes muy llamativos, el primero es Betty Candy, una mujer simpática, deshinibida, con los mejores diálogos… y felizmente obesa. Es tratada incluso de “deforme” por las propias amazonas, ante lo que se defiende diciendo que ella es muy feliz con su cuerpo. Otro personaje interesante es el de Steve Trevor. En esta versión Trevor es afroamericano, descendiente de esclavos, que está con la causa de Diana al no querer que nadie más sea sometido al yugo de nadie, no importa su género o el color de su piel.

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En resumen es una obra fresca, muy interesante y rápida de leer. Bonita a la vista y en la edición de tapa dura es más bonita aún. Se nota que Morrison se hizo esperar para entregarnos una verdadera Mujer Maravilla.

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