Este lunes terminó la séptima temporada de The Walking Dead luego de dieciséis capítulos que en su mayoría abordaron la tensa relación entre Alexandría y Los Salvadores, tras la muerte de Glenn y Abraham por parte de Negan (Jeffrey Dean Morgan).

Desde ya, les advertimos que esta columna incluye spoilers duros de lo que sucedió en el último capítulo, así que si no lo han visto es momento de que regresen por donde vinieron.

Ya te avisamos, te lo repetimos, partimos:


Traiciones y sacrificios

Al fin la guerra se desató, y cuando todo estaba listo para hacer estallar a Negan, el bando de la chatarrería liderado por Jadis (Pollyanna Mcintosh) (como odio a esta mujer) se dio vuelta la chaqueta a favor de Negan y puso de rodillas a Rick y sus amigos quienes habían preparado una enorme trampa para eliminar a “don badass”.

Si no hubiera sido por Sasha (Sonequa Martin-Green) que decidió suicidarse-embolarse al interior del ataúd que la transportaba, quizás estaríamos contando otra historia y Carl hubiera sido molido a palos. Como sea, gracias a ese “sacrificio” es que Negan se vio sorprendido, y el resto de los héroes pudieron defenderse con la ayuda de el Rey Ezekiel que llegaba con toda su caballería, ¡y tigre!, a apoyar la causa, tal Gandalf el Blanco en “Las dos Torres“.

Uno de los momentos más geniales fue ver –al fin– en acción a Shiva, la tigresa del Rey que se le lanzó a por lo menos tres sujetos y se los hizo chupete. Eso me hizo pensar que todo el presupuesto de esta temporada se fue en los efectos especiales de este momento, y mierdecillas como la del ciervo de mitad de temporada se las dejaron a cargo de algún practicante de AMC Networks.

Como resumen eso fue todo, al final se declara oficialmente la guerra y ambos bandos se preparan para una batalla campal, que de seguro la estirarán como chicle hasta el siguiente final de temporada.

Balance honesto de temporada
Por alguna razón cósmica sigo viendo The Walking Dead, debe ser por mi amor por el género o por que le tengo mucho cariño al cómic. Pero pasa que “mi historia” con la serie es como romance tormentoso que no puedo dejar; a veces peleamos, me decepciona, le quiero dar una oportunidad, volvemos, y me vuelvo a decepcionar. Como esa canción muy pituca de J. Balvin que dice algo similar (jaja).
Pero ahí estoy, tras siete temporadas aguantando sus errores porque hay momentos en que sinceramente agradezco ver la serie. Un ejemplo de esos momentos buenos es el primer capítulo de esta séptima temporada (“El último día sobre la tierra”), cuando vimos en primera persona, y sin ningún filtro como le reventaban la cabeza a dos de los protagonistas más queridos de la serie. Me entró barro al ojo, snif. No sé si lo recuerdan, pero esa noche nadie pudo dormir, y los días siguientes era un tema obligatorio para hablar con los amigos. Incluso, el capítulo jugó una carta maestra al presentar de manera excepcional a Negan. Tan cruda, tan parecida al cómic… lo cual lo encontré maravilloso y tuve esperanzas de que todo fuese a mejorar.

Me equivoqué po’.

Los quince capítulos siguientes me los tuve que ver cabeceando porque no tuvieron casi nada de interesante, salvo el momento en que Negan va a marcar territorio a Alexandria mientras Rick andaba buscando provisiones en un lago lleno de zombies. Y es por eso que puedo decir con toda seguridad que lo mejor de esta temporada es lejos haber fichado a Jeffrey Dean Morgan (aka El Comediante de Watchem), sin él la serie hubiera muerto esta misma temporada entre un lamentoso declive en presupuesto.

Cresta, me acuerdo del ciervo y me da rabia. Me da lata que una serie supuestamente tan popular quede en evidencia con efectos como estos, porque al final lo único que pasa es que termina por ensuciar aun más la trama que ya está floja…

Si pudiera hacerlo, hablaría con el guionista y le diría: “Loco, están haciendo puras cagadas con la serie, pero aun están a tiempo de arreglarla si la cortan con tanto relleno dramático…¡hágan algo!   “. Tal vez de esa forma, los locos entenderían que no todas las temporadas tienen que seguir siendo rellenos para la tercera edad y que The Walking Dead es mucho más que lágrimas y zombies.

Lo mejor: el “Todos somos Negan
Lo peor: catorce capítulos de sobra

¿Qué opinan ustedes?, ¿Cuánto más creen que dure The Walking Dead?, yo por lo menos me quedo con la versión chilensis de los cabros de Degualkin Nerds. Qué tienen más acción y brillo.

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